Cómo aplicar el Mindful Eating estas Navidades y disfrutar de la comida sin remordimientos

Las Navidades ya están a la vuelta de la esquina y, con ellas, a muchas personas, les entra el miedo. Miedo a comer de más, a las comidas familiares y sociales, a engordar, a no saber controlarse, a echar por la borda todo el trabajo del año. Y es precisamente en ese miedo en donde está el problema.

Lo primero que me gustaría recalcar es que la comida no solo es nutrición. También es placer, cultura, familia, compartir, amor y celebración. A partir de este apunte, ya podemos empezar a analizar el tema en cuestión.

Seguramente estemos de acuerdo en que comer de forma saludable es un pilar básico para nuestro bienestar. Si me conoces bien, sabrás que siempre animo a consumir alimentos frescos y naturales como vegetales, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas y minimizar los ultraprocesados. Sin embargo, me atrevo a decir que también estaremos de acuerdo en que el exceso de autoexigencia y el perfeccionismo es tremendamente dañino. Es más, peligrosamente dañino.

Con esto quiero decir que lo primero que hay que entender es que la flexibilidad (tanto en la alimentación como en los demás ámbitos de nuestra vida) es clave. Ni todo ni nada. Hay un punto medio.

Me gustaría compartir contigo mis #4 claves para que puedas aplicar el Mindful Eating estas Navidades y disfrutar, por fin, sin culpa.

#1. Agradece y disfruta

En nuestra sociedad somos muy afortunados de tener comida disponible 24/7. No vamos a pasar hambre, está ahí para nosotros siempre que queramos. Esto da tranquilidad, ¿no?

¿Por qué devorar todo lo que hay en la mesa como si fuera nuestra única oportunidad de consumir alimentos? Relájate. Recuerda. Siempre hay y habrá comida a tu alcance.

Por otro lado, compartir comida con tus seres queridos es un acto muy reconfortante, de amor, de celebración y cariño. Disfruta, por favor. No existe lugar para la culpa, la tristeza, el miedo, la frustración, el arrepentimiento o el odio.

#2. Come conscientemente

El punto anterior puede dar a entender que comas a lo loco, sin límites. Nada más lejos de la realidad. Precisamente porque estás agradecido, disfrutando y sabes que tendrás comida a tu alcance todo el año, comerás con consciencia. Aquí entra en juego el Mindful Eating. Come con los 5 sentidos. Ve, oye, huele, toca, saborea. ¿Qué sientes? Observa los platos, el ambiente, a tu familia, tus sentimientos, tus sensaciones con curiosidad, sin juzgar.

#3. Sigue tu rutina

No vale la excusa de “las Navidades empiezan el 1 de diciembre y acaban el 7 de enero” Los días de celebración son contados: Nochebuena, Navidad, Fin de Año, Año Nuevo, Reyes. Y, como mucho, alguna cena de trabajo o con amigos. El resto de los días sigue tu rutina. Comer “diferente” esos 5 días no es la muerte de nadie. Forman parte del encanto y de las sorpresas que te da la vida. La rutina está para romperla de vez en cuando.

#4. Mantente activo/a

Sal a caminar o correr, ve al gimnasio, practica HIIT, sube escaleras, entrena fuerza etc. No porque sea Navidad, hay que estar modo “sedentario”. Al igual que te animo a seguir tu rutina de alimentación saludable, también te aconsejo que continúes moviéndote. Que la Navidad no gire en torno a la comida. ¡Hay infinidada de actividades que hacer!

Cuéntame sobre ti, ¿eres de los/as que temen los excesos de comida de estas fechas?, ¿cómo vives las Navidades al respecto? Te leo,

¡Te deseo un feliz fin de semana!

Lidia

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