Cómo afrontar los antojos

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  Todos tenemos antojos alguna vez, es natural. Sentimos la necesidad imperiosa de comer algo determinado como chocolate o bollería, por ejemplo, y no paramos hasta conseguirlo. Incluso salimos a comprarlo si no lo tenemos en casa. Al comer eso que ansiábamos, obtenemos un placer instantáneo pero, a medida que vamos comiendo más y más, nos hace sentir tremendamente mal porque creemos que no podemos controlarnos. Y esto nos hace sentir inútiles, débiles, culpables. Nos prometemos que no volverá a ocurrir. Sin embargo, sabemos que no es así, claro que vuelve a suceder.

  Debemos preguntarnos PARA QUÉ tenemos esos antojos, buscar la o las causas con el fin de eliminar el problema de raíz. La próxima vez que tengas uno, observa sin juzgarte. Recriminarte lo mal que te portaste no te va a ayudar, al contrario, va a hacer que tengas más ansiedad y, para calmarla, sigas comiendo.

Considero que hay siete causas principales por las que se tienen antojos:

  1. Emocionales: quizá no estés a gusto con tu pareja, te sientas solo/a, creas que tus amigos no te comprenden etc. y te refugies en la comida para llenar ese vacío interior. Debes aprender a buscar apoyo en otros lugares: tu madre, un libro, salir a correr… En definitiva, encuentra actividades que te hagan sentir bien y te reconforten.
  2. Deshidratación: la sed puede ser percibida como hambre. Asegúrate de que bebes lo suficiente, unos dos litros al día sería una cantidad correcta.
  3. Añoranza: aquella palmera de chocolate que te comías en el recreo o aquel guiso de tu madre pueden ser claros ejemplos de este tipo de antojos. Una buena idea para calmarlos es reproducir esas comidas en su versión más saludable.
  4. Estacionales: en verano queremos helado, fruta, cervecitas frías mientras en invierno el cuerpo nos pide platos contundentes como guisos, sopas, chocolate caliente… Al igual que con los antojos por añoranza, podemos convertir cualquier comida típica de la estación en saludable. Por ejemplo, en verano puedes hacer helados increíblemente ricos tan sólo con fruta congelada y una picadora y en invierno recrear un chocolate caliente con leche de anacardos, cacao crudo en polvo, canela y vainilla. Es cuestión de imaginación y de que abras tu mente.
  5. Falta de nutrientes: cuanto peor nos alimentemos, más nutrientes nos faltarán ya que la comida no saludable no nos aporta los que necesitamos. Y al no estar bien nutridos, nuestro cuerpo sigue pidiendo más comida ya que ésta nunca será suficiente.
  6. Niveles irregulares de azúcar en sangre: hacen que nuestro cuerpo tenga preferencias por alimentos ricos en carbohidratos simples con el fin de subir rápidamente la glucosa en sangre. Lo mejor para hacer frente a este tipo de antojos es evitar precisamente los hidratos de carbono simples y decantarse por su versión compleja, integral que hará que los niveles de azúcar se estabilicen.
  7. Hormonales: la menstruación, el embarazo o la menopausia hacen que los niveles de testosterona y estrógenos fluctúen por lo que los antojos son muy comunes.
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Cuanto más saludable comas, menos antojos insanos tendrás 😉

Ya hemos visto las causas principales por las que tenemos antojos. Ahora, me gustaría compartir contigo dos herramientas para ayudarte a lidiar con ellos.

Herramienta 1: APLICA LA TÉCNICA HEVA DE MINDFULNESS

  Podemos traducir mindfulness como “conciencia plena” Este concepto psicológico tiene sus raíces en el budismo pero, dejando la religión a un lado, consiste en la toma de consciencia del momento presente, centrándonos en nuestros pensamientos, emociones, sensaciones y el ambiente sin entrar en ningún tipo de juicio.

  Es ideal aplicar el mindfulness a la alimentación para, de este modo, ser conscientes del momento en el que comemos. La técnica HEVA (acrónimo de Hambre, Emoción, Velocidad y Atención) nos ayuda a hacerlo.

  Cada vez que comas, a partir de ahora, sé consciente y responde mentalmente a las siguientes preguntas:

H de Hambre ¿Cuál es tu nivel de hambre y saciedad?

E de Emoción ¿Estás comiendo para calmar tu emoción o tienes realmente hambre fisiológica?

V de Velocidad ¿Estás comiendo rápido o lento?

A de Atención ¿A qué estás atendiendo, a lo que comes o a otra cosa?

 

Herramienta 2: LA ESCALA DEL HAMBRE

Antes y después de comer, puntúa del 1 al 7 tu nivel de saciedad.

  1. Tengo un hambre voraz, me comería un elefante, parece que no comí en meses
  2. Tengo un hambre razonable, natural
  3. Tengo algo de hambre
  4. Estoy satisfecho
  5. Estoy algo lleno, un poco incómodo
  6. Estoy a reventar, me duele la tripa
  7. Estoy tan increíblemente lleno que hasta tengo ganas de vomitar

 

¡Cuéntame! ¿Qué te ha parecido este post? ¿Qué tipo de antojos sueles tener? ¿Cómo los afrontas?

¡Un beso enorme!

Lidia

 

Foto @oatmornings

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